
La ministro-florero volvió a exhibir esa especial inteligencia que la ha llevado a lo más alto de la jerarquía brujeril.
Y es que a Irene se le dio por vociferar el dogma feminista en su vertiente de amor libre, sin distinción de sexo o edad, desatando la indignación de la gente con principios morales y todas esas cosas fachas.
Mal, Irene. Deberías limitarte a gestionar la lavandería ministerial y no enfrascarte en la escaramuza dialéctica; ni que fueras leída e ilustrada. Pero si metes la pata hasta la regañeta, al menos trata de rectificar. A diferencia de las feministas yo sí creo en la presunción de inocencia y mirándote a la cara es complicado pensar que en realidad entiendas lo que lees o lo que dices; simplemente repites el mantra que te suena bien.
Eso deberías haber dicho; que todas las charos que te aconsejan y toda la teoría del neomarxismo con falda está impregnada de manoseadoras. Pero ocurre que además de ignorante eres arrogante. Y por eso lejos de disculparte arremetiste contra la turbo derecha tergiversadora añadiendo a tu berrinche adolescente el desafiante contra mi que digan lo que quieran. Maldita soberbia.
Pues vale, Irene. A eso voy. Pero de las mamadas ya hablé en el anterior post y de la corrupción y endogamia socialista me ocupo de manera recurrente. Así que hoy nos centramos en los niños y en la España que manosea.
La frase fue la siguiente: “Todos los niños, niñas y niñes tienen derecho a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren; a saber que pueden tener relaciones sexuales con quien les da la gana” Cristalino, ¿verdad? Agamenón y su porquero entienden que Irene quiere enseñarles a los niños, niñas y niñes a tener relaciones sexuales buenas, bonitas y voluntarias. Es tan clara la frase que podría utilizarse en el manual del perfecto abusador de menores o como defensa procesal de pederastas. Mire señor juez; la niñe no tiene capacidad legal ni madurez intelectual para emitir un consentimiento válido, pero tiene ocho cursos del Ministerio de la Montero en los que aprendió a identificar las sodomizaciones buenas de las malas.
No hay equívoco posible y nadie tergiversa ninguna coma de la ministro-florero. Habla por supuesto de libertad sexual para el manoseo consentido y no del abrazo de un abuelo ni de las madres frotándole los muslos a sus hijos en la bañera.
Pero la España que manosea insiste en la educación sexual y en el aprendizaje necesario de los niños para identificar las conductas inapropiadas sobre sus cuerpos. El problema es que esto no rectifica el alegato pedófilo sino que refuerza su institucionalización. Y es fundamental tenerlo en cuenta pues de lo que se trata aquí es de que no aparezca otra víctima denunciando lo siguiente : “ Mi profesor del taller de sexualidades era muy hábil haciéndome sentir como si sus abusos fueran algo que yo quería y no pura violencia sexual”
Son estas atrocidades que surgen de la corrupción de menores desde la España que manosea, por lo que el más básico principio de precaución niega a un menor capacidad para consentir…y a los poderes públicos la potestad para definirles lo que es o no es el sexo consentido. De ahí que no se pueda hablar de derechos sexuales de los niños mas allá de la protección penal frente a los manoseadores. Todo manoseo es inmoral y criminal; sin grados ni contextos. Y los derechos sexuales que se inventan los manoseadores – los de España o los de Bruselas – carecen de razón legal y de utilidad preventiva o social. Salvo que lo que se busque sea eso: educar a un niño para el consentimiento sexual. Lo que busca la España que manosea a través de su portavoz; Irene Montero.
El abusador, abusadora y abusadore fuera del entorno familiar, obedece al perfil lógico de persona que trabaja con menores: Profesores, monitores, asistentes, los del centro de acogida y las del taller de educación sexual. ¿ Y cuáles son sus principales víctimas? Pues aquellos niños necesitados de atención y carentes de vínculos afectivos en el entorno adulto. En una Socialdemocracia en donde los niños pertenecen al Estado y en donde se les educa en lo identitario artificial y no en lo social ni en lo familiar o humano, ¿Cuántos niños necesitan atención y carecen de VERDADEROS vínculos afectivos?
Vamos a recordarlo otra vez; “Mi monitor de sexualidad era tan bueno que sentía sus abusos como algo que yo quería.“
Las charlitas para que los niños identifiquen a sus depredadores no valen para nada cuando las charlitas las imponen los de la España que manosea; la misma España para la que asesinar a un niño en gestación es un derecho de las mujeres. Tampoco valen los talleres de sexualidad cuando el que los imparte cree que los niños pertenecen al Estado. Le pertenecen a él como agente del Estado en misión educadora. Como una propiedad que puede corromper sembrando en sus cabezas infantiles toda la propaganda de charos esquizofrénicas y tarados con parafilias de plumas y bolas anales. Confía en quien te diga que confíes y traga lo que te diga que tragues, nene. La educación sexual del socialismo les dice a tus hijas que es natural que quieran amputarse los pechos. Es un derecho del Estado el suministrar a los niños bloqueadores de la pubertad, drogas y terapias psicológicas sin que los padres tengan conocimiento. Adoctrinar en la creencia de que vivimos en una sociedad cis-heteropatriarcal y que no existe ni el sexo biológico, ni los rasgos de la personalidad que se derivan de cada sexo.
Esto es lo que todas las Irenes Montero consideran derechos de los niños; manosear sus cuerpos y sus mentes. Por eso no podemos permitir que facciones políticas que ponen en libertad a pederastas multireincidentes y dan cobijo a abusadores convictos, decidan lo que es o no sexual, natural o legal. En una sociedad sana, ni Mónica Oltra ni Irene montero podrían dirigir media charla sobre números primos a la infancia.
La España que manosea, en definitiva, trata de diferenciar el sexo malo de la educación facha, del sexo bueno al que te lleva la educación feminista. Y ese sexo bueno es el que la ministro-florero define como el que eligen practicar los niños libremente, gracias a las clases de sexualidad del gobierno de la PSOE y su Ministerio. No habla de adultos ni de la edad legal de consentimiento.
Habla con repugnancia, de niños.
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