
Resulta que Máximo Pradera al que no conocerán bien por edad o bien por insignificancia, va por ahí deseando enfermedades mortales. Lo hace en el mismo artículo en el que intenta darle ánimos a un ser querido. Una tal Julia Otero.
En la misma publicación en la que nos recuerda a todos lo de la fragilidad de la vida, el maldito cáncer y el memento mori… Máximo Pradera es incapaz de no desear la enfermedad y la muerte a los enemigos oficiales de la izquierda; de la intelectualidad bananera. Trump, Aznar y Macarena Olona han sido esta vez los agraciados. Pero podrían haber figurado otros como Amancio Ortega o el Papa Benedicto XVI. Ambos fachas. Como lo eran los Jesucristo, Rothbard, Mencken o Pardo Bazán. Todos fachas. Súper fachas.
Así que el señor Pradera se pide un buen cáncer de prolongada agonía para esta tríada de demonios del averno progre. Trump, el Destructor del Planeta. Aznar, el Señor de los Ladrillos. Y Macarena que…es una diputado de VOX. Muy buena por cierto. Oratoria contundente, elegancia en las formas y defensora a ultranza del estado de derecho y sus instituciones. Algo hoy en día muy raro siendo político y diputado.
Pero a Máximo no le gusta esta mujer. Le gusta Julia pero no le gusta Macarena. A una le desea la recuperación y a la otra la muerte. Cosas de la violencia de género.
Ya saben ustedes que hay géneros buenos y géneros malos. Géneros masculinos, femeninos y también tertium genus en donde se agrupan un montón de especies socialistas bajo la bandera del Arco Iris. Pero esto os lo explica mejor la Ministra de Igualdad. O su niñera.
Máximo es feminista que no afeminado. Y de ahí que quiera proteger a todas las mujeres. Por eso protege a Julia. Pero Macarena no es mujer, resulta que es una arpía. Y no siendo mujer puede quemarla en la hoguera, por bruja y por mujera.
Es un poco como Máximo que es escribidor pero no escribe. Publica pero nadie le lee. Ladra pero no muerde y apunta con bala hacia los que sabe que no van ni a molestarse por su bufonada.
Los Trump y los Aznar se partirían de risa, no con Máximo, sino de alguien como Máximo. Y a lo máximo que llegará la señora Olona, es a desearle una saludable existencia después de afearle su vileza. Es educada y una señora. Cualidades extrañas en la pradera socialista en la que pace Máximo. Por eso la odia. Pura violencia de género.
Pero nosotros, como occidentales, no podemos quedarnos callados ante un atorrante que desea dejar sin madre a un bebé, sin hija a unos ancianos, sin pareja a un hombre, sin un buen diputado a las Cortes. Ahora que se aproxima el día de la mujer, digamos bien en alto…¡MACARENA SOMOS TODAS!. Y no vamos a consentir que un Máximo de la pradera nos violente ni física ni verbalmente.
No porque consideremos que en el debate público o político no pueda valer todo. Sino porque consideramos que no vale cualquier cosa. Y la mediocridad de palabra, la miseria moral no tiene cabida en una sociedad culturalmente avanzada.
Así que desde nuestro espacio de libertad y occidentalismo hacemos un llamamiento a la izquierda intelectual. Algo como esto:
A los titiriteros máximos
Deseadnos un cáncer pero no escribáis más. Asesinadnos pero no cantéis. Odiadnos visceralmente pero no hagáis más películas. Violentadnos pero no adoctrinéis. Destruid España entera si queréis pero ¡por favor! no atormentéis más nuestra inteligencia. Os van a dar las mismas subvenciones, os van a colocar en los mismos chiringuitos, vais a poder vivir parasitando igualmente al pueblo español. Al que madruga y produce. Al que ahorra, al que estudia, al que ahora mismo está pensando en cómo acabar con el cáncer. El de las células transformadas y el socialista de Máximos, de Julias y de miserias.
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