apocalipsis ( ii )

Hablábamos el otro día de cómo el reloj del fin del mundo occidental estaba próximo a la media noche. Una sociedad prisionera en sus propias contradicciones, festejando el yugo del Sistema y vendiendo su alma por unas monedas, acaba experimentando siempre la tragedia, el caos y la destrucción completa. Y aunque carecemos de la bola de cristal que nos indique con exactitud el cómo, tenemos al socialismo de siempre trazando las mismas rutas hacia el apocalipsis. El eterno retorno de la barbarie.

Así, cuando el pensamiento colectivo está cautivo, corremos el riesgo de que suceda un Jonestown.
Y cuando el pensamiento colectivo está manipulado, lo que puede suceder es un Ruanda.
Déjenme que les desarrolle ambos escenarios:

Jonestown o la revolución de las minorías oprimidas-

Jim Jones inauguró el Templo del Pueblo en los años cincuenta del siglo XX. Un pequeño grupo comunitario en su Indiana natal regido por postulados marxistas, que se traslada luego para ganar relevancia pública y política a la California de los años sesenta. El señor Jones, estalinista y admirador del modelo de Estado-prisión cubano, acaba yéndose finalmente a la Guyana para fundar un último y selvático asentamiento –Jonestown– en el que la dominación carismática ( y tb la violenta ) le convierte en Padre espiritual y dueño de todos sus habitantes. El castrismo a la americana.
Los miembros de este templo cuyo componente religioso se reducía a la simple denominación y al credo apocalíptico inherente a la teoría marxista, eran arrastrados a la comuna bajo promesas de igualdad, no racismo y justicia social. ¿Les suena verdad?. Con los Panteras Negras y figuras destacadas de los lobbies homosexual y feminista de la izquierda
radical americana apoyando al nuevo líder de la nueva izquierda. Esto también les sonará.
En el templo ateísta del padre Jones te daban exactamente lo que prometían: Comunismo. Hambre y trabajo forzado. Monsergas diarias y eternas del amado líder. Abusos sexuales y violencia para los que intentaban escapar del Paraíso. El 18 de Noviembre de 1978 para preservar su arcadia, asesinan al congresista Leo Ryan y a sus cuatro acompañantes que se habían acercado a investigar las denuncias de ex-miembros de la secta comunista.
A continuación y para preservar su legado, el señor Jones ordena un suicidio revolucionario que acaba con la vida de casi un millar de estadounidenses.

-Ruanda o la revolución de la mayoría identitaria

Este pequeño país africano se convirtió en la capital del genocidio humano allá por los años noventa del siglo pasado.
Los tutsi que ya representaban de facto a la casta dominante desde la época pre-colonial, acrecentaron luego su estatus privilegiado por la gracia del Poder extranjero. Teníamos un domino ancestral en el que no existía ningún rasgo étnico plenamente distintivo respecto al resto de sus compatriotas. Aquí no había moros y cristianos. Tampoco opuestos ideológicos. Ni Rojos ni Fachas. El vasallaje entre tribus era fruto del interés mutuo, del desarrollo e intercambio económico y social africano y no la consecuencia de una coacción o conquista. Pero la potencia democrática extranjera- los belgas- imponen un proceso político que al igual que en Occidente legaliza el sistema de castas favoreciendo los intereses de unos privilegiados a costa de frustrar los de la mayoría. Esa mayoría acaba interiorizando la sumisión al Sistema para explotar luego exteriorizando todo el odio y ánimo de venganza. Catarsis. La normal deriva del identitarismo y de cualquier modelo de dominación colectiva. Somos hutus, somos catalanes, somos socialistas. Y son los tutsis, los españoles o el fascismo el enemigo responsable de nuestras calamidades.

Ocurre que el proceso político lo desnaturaliza todo de tal forma, que también podrían ser los tutsi, los españoles y los fascistas los damnificados. Los que exigieran sangrienta venganza. Y es que bajo el yugo totalitario del Poder no hay ni buenos ni malos. No hay minorías raciales o religiosas, mujeres oprimidas ni homosexuales discriminados. Sólo hay privilegiados que parasitan y no privilegiados que son parasitados. El Sistema crea sus grupos artificiales y luego te señala a ti como culpable de esa diferenciación de clase para esquilmarte patrimonialmente y condenarte al ostracismo social y político.
¿Qué impide que los hombres blancos europeos despojados de derechos y libertades organicen un genocidio de socialistas y extranjeros? ¿Lo impide el Estado? ¿Lo impiden las fuerzas de seguridad del Estado? ¿Qué impide que la inmigración moronegra se revuelva contra el infiel régimen cristiano occidental? ¿Lo impide el Estado socialista? ¿el feminista? ¿Qué impedía que ocurriese un genocidio en Ruanda al comienzo de los años 90? Sólo necesitaron usar el presupuesto en ayuda humanitaria para comprar martillos y machetes, con los altavoces mediáticos enfervorizando a unas masas victimizadas por un sistema democrático inherentemente injusto.

Algunos pensarán que una secta no es un Estado. Pero Jonestown no era una secta. Era un modelo de Estado. Uno comunista de minorías buscando refugio en un credo mentiroso que prometía la igualdad material y el hermanamiento entre oprimidos. Los dos pilares de cualquier colectivismo político. Y da lo mismo que sea el de welfare, el de la socialdemocracia o el del comunismo del señor Jones. La alienación al dogma anula la capacidad del individuo para razonar, siendo su comportamiento el del grupo. Su pensamiento el del colectivo. El Colectivo Borg.

Otros dirán que el problema de África es que hay demasiados africanos. Alemania estaba llena de nazis y la Unión Soviética tenía un exceso de comunistas sanguinarios. Los malos contra los buenos. ¿Era el socialismo nazi el malo? ¿es el socialismo no nazi el bueno? ¿El bando republicano imponiendo ideologías del terror extranjero eran los buenos? ¿El bando nacional defensor de lo español, eran los malos?
No, la política identitaria no va de ideologías. Va de Poder y distorsión de la realidad. Hasta el punto de que la rana cociéndose a fuego lento sigue sin ver los paralelismos históricos. Así que se los apunto yo:


La misma población que se bebía el kool-aid venenoso en Jonestown, es la misma población que hoy se inocula cualquier suero milagroso de la BigPharma contra la lógica, la ciencia y la razón. Son también los mismos gobernantes los que te fuerzan violentamente en caso de que alguien no quiera ni veneno ni terapia experimental.

Pasan las décadas y te encuentras los mismos Panteras Negras, ahora BLM. A las mismas feminazis, ahora plenamente asentadas en el BOE. La economía bajo el mandato de los mismos keynesianos y mercantilistas, los trileros de lo financiero imponiendo el mismo sistema inflacionario. El que te lleva a la hambruna y a la guerra.

Seguimos con el viejo equilibrio de poder. Los rusos contra los americanos, los franceses contra los alemanes. Las promesas de felicidad material siempre a costa del contrario. Sólo que ahora no hay burgueses suficientes a los que señalar para cubrir el mastodóntico despilfarro. Ahora son los jóvenes contra los ancianos. Las mujeres contra los hombres. Los zelotas de la religión covidiana contra los negacionistas. El colectivo contra el hombre libre. ¿ De verdad alguien se resiste a creer que la deriva del socialismo no conduce siempre al mismo final? ¿ No es la Plandemia un Jonestown y no es Ruanda un Auschwitz; un estalinismo cualquiera?

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