el manifiesto de los hombres libres

I

La Civilización Occidental es la creación cultural de los hombres libres. Su mérito no radica en establecer el más perfecto modelo de desarrollo humano consiguiendo mitigar las condiciones de violencia y carestía que nos acompañan desde la noche de los tiempos. Lo fundamental de nuestro progreso civilizatorio trasciende lo material, lo cuantitativo, para centrarse en lo cualitativo de la naturaleza humana. En el desarrollo del hombre como Hombre y no como simple animal-hombre. Nuestro compás moral nos exige de esta forma alcanzar nuestras metas e intereses a traves de la acción pacífica. Adecuar los medios a los fines es lo que define nuestro proceso civilizatorio en el que los hombres libres compartiendo un espacio social y económico se ven necesariamente obligados a cooperar e intercambiar ideas, productos y circunstancias sin que medie la violencia o coacción.
Pero los modernos procesos políticos han ido suplantando este perfecto proceso civilizatorio. Han eliminado la capacidad natural de los individuos para adaptarse y coordinarse según la mayor utilidad, la más aséptica justicia y la observancia de una perfecta sincronización entre desarrollo social , momento histórico y posibilidades reales de la acción humana; es decir, la capacidad de la sociedad para involucrar a todos los individuos en su desarrollo, autodeterminandose y cooperando libremente.
Si la iniciativa individual es negada, si se elimina de la acción humana el elemento de la voluntariedad, se destruye el Occidente de progreso y libertades. Desaparece la Civilización Occidental y perecen los hombres libres. Emerge así la España del socialismo forzoso, la Europa del consenso socialdemócrata en la que nos encontramos atrapados, apaleados y tristemente callados. Siguiendo el rumbo que marca el ignorante, el temerario que impone sus caprichos e intereses y al que no le importa que desaparezcas. Que arda lo occidental.
¡Muerte a España y a los españoles! es lo que gritan todos los traidores que forman parte de la criminal oligarquía política .

II

En su ataque a nuestras formas y maneras de entender el mundo como hombres libres, el depredador socialista ha distorsionado ya toda relación humana, cada transacción económica. Adoctrinando en cada escuela, censurando cada palabra. Han cruzado todos ellos el punto de no retorno. El único desvío posible antes de la implosión del sistema, desatando el caos, la miseria y la muerte. Y en vez de dar la vuelta, rectificar el trayecto errático, siguen acelerando por un tramo sin salida hasta colisionar contra el muro. Para luego abandonar el vehículo inservible llamado España dejando muertos o malheridos a todos sus ocupantes. A todos los españoles. Y les dará igual. Por ignorancia, por maldad y porque ya han comprado sus cinturones de seguridad. El depredador socialista ya tiene su salario, pensión y puerta giratoria esperándole. Vive en su burbuja al margen de la realidad y no rinde cuentas ante nadie.
Sin lideres políticos ni grupos sociales con capacidad para revertir esta situación de cancelación civilizatoria, nos toca a los hombres libres, a los que todavía permanecemos leales a la verdad, la ardua tarea de despertar a Occidente de su letargo colectivista. Nosotros, los occidentales, tenemos que recuperar nuestro legado histórico para proteger nuestras vidas, el bienestar de nuestras familias y que nuestros valores y modelo de civilización vuelva a ser el modelo copiado por toda la humanidad. Por su eficiencia, su justicia y libertad.

III

Debemos llamar a la Cruzada por Occidente. Para retomar la senda correcta, regresar a lo que funcionaba. No por la nostálgica añoranza del pasado, por la divinización idealista de lo antiguo enrocándonos en posiciones conservadoras o en rigideces éticas y estéticas, sino por nuestra fe en el Hombre Occidental. En las posibilidades humanas. En la acción humana. En el hombre libre.
Ese mismo hombre occidental acusado de ser intrínsecamente malvado, rapiñador, violentando y parasitando es capaz de defender la natural humanidad de los indígenas americanos o la libertad de los esclavos. Haciéndolo además, desde la posición ventajosa del supuesto privilegio masculino, blanco, europeo y cristiano. Sólo los hombres libres occidentales llegan al Sublimis Deo vislumbrando al individuo con sus derechos naturales y con su alma naturalmente cristiana. Pero es también en occidente donde se aplauden las atrocidades de la revolución francesa o el terror rojo; la justificación intelectual de ideologías asesinas, de orgías antihumanas de sangre y muerte. Que transitemos hacia una u otra vía depende de lo que hagamos hoy como individuos, de nuestra cruzada por la verdad.

IV

La Civilización Occidental se asienta sobre la libertad de acción humana, permitiendo que los hombres libres no se vean sometidos a los deseos e intereses de otros hombres. No son ustedes meras marionetas dirigidas por el poder con intereses ajenos a sus intereses y a las realidades que ustedes enfrentan cada día. Ese poder establece un axioma perverso e invariable: La obligatoria imposición de las voluntades de unos hombres sobre otros hombres, haciendo que cualquier relación entre pares ciudadanos toda interacción social que racionalmente debería basarse en una pacífica cooperación, se convierta en violenta rivalidad. El parasitismo como modelo social.
El esfuerzo, el honor, la dignidad o la integridad son conceptos y valores incompatibles con el socialismo. En las democracias modernas la felicidad se alcanza únicamente arrebatándole algo a alguien: Riqueza, renta, creencias, cultura, la formación de los menores, la libertad de palabra…
¿Qué clase de sistema es aquel que en cuanto gana la facción política contraria se cambia la ley, se cambian los principios de justicia, desaparece la seguridad jurídica, se destruye tu trabajo, se confiscan tus ahorros y el que antes era ciudadano ahora es el botín de guerra? La ciudad conquistada sobre la que se decreta cuatro años de saqueo y opresión.
¿Qué lógica puede haber detrás de un modelo político-institucional en el que los ciudadanos tienen que protegerse frente al nuevo gobierno, contra la nueva administración? Después de cada proceso electoral se sucede siempre un completo fraude constitucional. Un fraude civilizatorio cuyo máximo exponente es el gobierno de Sánchez.

V

Ante tal panorama un hombre libre se plantearía escapar de este infierno de inmoralidad e injusticia. De atropellos continuos a los titulares de la soberanía. De latrocinio y persecución a los que mantienen España con vida.
Viendo como el colapso está próximo, escoger la vía del exilio es una posibilidad inteligente, un ejercicio de pura supervivencia. A fin de cuentas esta ya no es la España en la que crecimos. Ni siquiera es la España en la que vivíamos. Esta es la España de ellos que construyen contra nosotros.
Si uno es de donde prospera, de donde respeta y se le respeta, ¿Por qué no tomar el camino sencillo? ¿la senda exitosa? Huir de esta trampa socialista sin mirar atrás. Pero… ¿qué queda ya de Europa, qué queda ya de Occidente cuando todos los actores que ostentan el poder han decretado el exterminio de nuestra Civilización?.

VI

Ocurre además que los Hombres libres lo somos por nuestra lealtad a una moralidad que nos impide mirar hacia otro lado. No puede un occidental cerrar los ojos ante las violaciones de hordas africanas. Ante la destrucción de los trabajos, de las vidas de nuestros vecinos. Ante la prohibición de todo lo que nos convierte en humanos: Soñar, expresarse, socializar…A un hombre libre le es imposible no reaccionar ante la imposición de mantras políticos falsos y antihumanos. No podemos permanecer indiferentes ante el sacrificio de una nueva generación de españoles junto a la total demolición de la cultura que nos ha convertido en libres.
Incluso sin amor a la patria, sin orgullo y sin honor, seguimos debiéndole lealtad a España. A la Civilización Occidental. Y al igual que los hombres libres del pasado no podemos permanecer inertes cobardemente suspendidos en un limbo de apatía y amaneramiento. ¿Por qué no pasamos a la acción? ¿Por qué no confrontamos a nuestros enemigos? ¿Por qué permitimos que violentamente impongan sus preferencias? ¿Sus intereses individuales valen más que los tuyos? ¿Más que tu vida y tus libertades?
¿Cómo es posible que un occidental pueda levantarse cada mañana, mirarse en el espejo y no palidecer espantado al ver el reflejo de un ente sin alma, de un androide sin voluntad cuya vida es decidida por el arbitrio de un tercero y cuyos objetivos sólo se consiguen aplastando a los demás?
¿Puede uno sentirse verdadero hombre cuando es incapaz de gobernarse a sí mismo? ¿Una mujer puede considerarse independiente cuando todo su mérito y capacidad se ha transformado en un cupo o una cuota con un salario artificial creado por el estado?
Si ustedes sienten tristeza por esta España a la deriva, si sienten vergüenza por esta España que no nos representa, han llegado a su destino. Si la indignación que reconcome sus espíritus libres les provoca el deseo de justicia, de pasar a la acción frente a los que roban y violentan nuestra sociedad, desde aquí podemos iniciar la Reconquista.

VII

Los Españoles somos herederos de la superior cultura occidental. Somos los descendientes de los hombres libres del pasado que cruzaban el Mar de las Tinieblas sin titubear para construir luego civilizaciones humanistas allá donde sólo había violencia y opresión. Aquellos españoles que se plantaban en medio del Mediterráneo para frenar el avance de la superstición y el esclavismo. Los mismos hombres libres que fundaban universidades y rutas comerciales. Los que creaban derechos humanos porque respetaban las libertades humanas.
La moral superior corresponde a nuestro bando humanista y occidentalista. Estamos en el lado correcto de la historia. Somos un pueblo centenario acudiendo desde las múltiples regiones que lo componen a combatir por nuestra cultura, por nuestra religión, por nuestro modo de vida.
Luchamos por defender nuestro legado porque eso y solamente eso garantiza nuestro futuro.

VIII

Navegamos hacia nuestro particular Lepanto para frenar el avance de todos aquellos que ansían la sustitución de nuestra cultura europea -la cristiana, humanista y libertaria- por un sistema político tan fanático y violento como ajeno a la idiosincrasia histórica de nuestro país. El bando socialista con su relativismo anti-europeo en lo cultural que nos arrastra a la miseria en lo económico y social, sólo combate por sus afiliaciones políticas provenientes de intereses supranacionales externos, de multinacionales al servicio de castas político-administrativas. Dogmas artificiales impulsados desde fuera para aniquilar a los de dentro.

El ejército de los hombres libres portando la bandera de la libertad y el humanismo, protegiendo a todos los individuos, sus preferencias y diferencias. Preservando la acción humana, su variabilidad e incertidumbre. Defendiendo la cooperación e interacción no violenta se planta, por fin, frente a los mercenarios de la planificación central, del proceso político.
Y a diferencia de las batallas por el poder y los intereses de los poderosos, aquí no tienen cabida ni el armisticio ni la cobarde neutralidad. Los hombres libres luchamos por la Verdad. Como los verdaderos soldados que sacrifican sus vidas para defender lo que dejan atrás. Lo que protegen los ejércitos verdaderos es lo que queda a sus espaldas. Sus madres, sus hijos, sus hermanos, su cultura, sus creencias. Su pasado y su futuro… frente a los que únicamente combaten para apropiarse de las vidas, el esfuerzo y los sueños de los demás.

Es el momento de combatir como hombres libres y recuperar Occidente, España y nuestra Libertad.

DEUS VULT