
Elecciones Castilla y León.
VOX se dispara ampliando el espectro político más allá del bipartidismo nacional y de sus marcas blancas -Podemos y Ciudadanos- creadas a raíz de los movimientos de indignados socialistas que rodeaban el Parlamento socialista, para pedir más socialismo. También pedían – los muy cachondos- el fin del binomio PPSOE.
Una década después tenemos al PP aplaudiendo las políticas de Sánchez y defendiendo en moción de censura al Gobierno socialista que pacta con terroristas, indulta a malversadores y sediciosos e impone ilegales estados de excepcionalidad. Es el nuevo Partido Popular que se equivoca votando para aprobar las leyes de Sánchez y que se junta con las demás facciones políticas en pacto de sangre contra la ultraderecha.
El mensaje apocalíptico es el mismo en todas las décadas, aunque ahora le pongan falda para adaptarlo a lo que toca: <<¡Que vienen los bárbaros a violentar a nuestras mujeres!>> vociferan a la par la Pili del partido progre y la Mili del superprogre. Los chiringuitos por razón de sexo uniendo a Pedro y a Pablo a lo Pimpinela. La PPSOE.
En realidad la táctica de Aznar y el doberman tiene escaso impacto electoral en la moderna España de charos y bozaleros. A fin de cuentas el votante ya no es ideológico sino que es paguitero. Pero aquí lo gracioso es que sea el propio Aznar el que también se sume al cordón socialista anti VOX. El doberman de la ultraderecha de los noventa convertido en caniche del globalismo. Y es que los perros son siempre fieles a sus amos.
A los amos de Sánchez se le complican las matemáticas electorales. Consecuencia lógica de poner a un inútil al mando de un esquema político identitario. Se multiplican los partidos regionalistas y se pierden porciones de tarta para alimentar a los amigos del socialismo. Recordemos que no hay izquierda ni derecha en la socialdemocracia sino que todo se reduce al reparto de lo público y de lo europeo al que se están sumando cuatro paletos de pueblo. La política identitaria. Y la tendencia irá a más: Partido feminista, africanista, jihadista. Más Senegal y Más Marruecos, por la circunscripción de Cádiz o Valladolid.
La Yoli por su parte sigue graznando cosas muy chulis por las televisiones y radios mientras Podemos desaparece. Si se aplicaran la regresión democrática de la que habla Iglesias les iría un poco mejor. Necesitan un retorno al perroflautismo y la renuncia a Chanel y a Prada. El problema es que ganarían votantes sí; pero perderían zapatos y bolsos y todas las risas que se pegan a costa de los cuatro tullidos intelectuales que todavía les votan. Así que no harán nada. Les queda la PSOE, la ONU, las eléctricas, la banca o la universidad española para cuando abandonen el barco hundido. Y es que sobran puertas giratorias para estos magníficos gestores y profesionales. Del partido comunista al libremercado.
Y ya sólo queda Vox, para completar nuestro análisis. Avanzan los de Abascal sobre terreno firme derribando las murallas del Sistema. Después de acabar con Ciudadanos les toca ahora fagocitar a los progresistas populares. Y no debería ser tan complicado más allá de las redes clientelares. A fin de cuentas en el PP no tienen cabida ni los liberales como dijo Rajoy, ni la ultraderecha como recuerda Aznar. Tampoco los machistas a los que se refiere Casado y mucho menos esos racistas de los que nos habla Ayuso que denuncian las fechorías de sus niños magrebíes o ecuatorianos.
Así que os lo ponen bien fácil, españoles de España. Ya sabéis qué partido no quiere vuestro voto.
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