
Aunque la actividad de nuestras majestades políticas apenas afloja sorprendiéndonos con diarias chifladuras, manipulaciones y amenazas, lo cierto es que en el universo totalitario hace tiempo que está todo inventado. Los mismos trucos del Poder tan burdos hoy como hace dos mil años siguen funcionando. La servidumbre del súbdito, a veces voluntaria y a veces forzada, sigue siendo consecuencia de un pensamiento colectivo con dogma de fe único: La obediencia absoluta al Sistema. Con el retorno a lo puritano en las maneras y en las ideas junto al relativismo de lo moral, hemos vuelto a alcanzar eso que los socialistas llaman progreso. Una progresión en círculo sin avanzar civilizatoriamente en casi nada. Quizás en estupidez y en cobardía. Y desde luego en total hipocresía.
Nos situamos en comisión de control del Senado de US. ¿Asunto? El de cada día; La Plandemia. Se le pregunta a Rochelle Walensky, directora del Centro de Control de Enfermedades (CDC), por el porcentaje de vacunación entre los empleados de la agencia que dirige. La respuesta a la capciosa pregunta debería ser sencilla. Pero le entran las dudas. O perjurio o fingimiento. << No tengo esa información>> acaba soltando. ¿ La máxima responsable no tiene constancia de que están completamente vacunados TODOS los miembros de un Centro de Control que respalda la vacunación obligatoria de trabajadores y empresas? ¿Acaso no están voluntariamente vacunados TODOS los empleados de la agencia plandemista que lleva dos años asegurándonos que sus medidas e indicaciones son efectivas y racionales incluyendo la inoculación masiva?. Prometiendo efectividad, seguridad y COVID Cero ¿ Puede haber algún técnico o científico que se haya negado al solidario humanismo y protección comunitaria que predican desde el Centro? La responsable del CDC tenía una respuesta bien sencilla: Todos vacunados con todas las dosis que exija Biden. Esa debería ser la respuesta. Pero mentirle al Senado constituye perjurio.
Unión Europea. Comisión y Agencia del Medicamento. El Ombudsman comunitario lleva meses tratando de que estos dos órganos cumplan con la normativa de transparencia que regula sus actividades. ¿Dónde están los datos sobre composición y manufactura de cada una de las inoculaciones aprobadas y administradas de forma masiva en la Unión Europea? Se niegan a desvelarlos. ¿Cuáles han sido los criterios técnicos y cómo se han desarrollado las negociaciones entre los altos mandos bruselianos y la BigPharma? Se niegan a publicarlos.
Lo mismo ocurre con la FDA que a requerimiento judicial ha manifestado que necesita 55 años para preparar y entregar toda la documentación sobre las vacunas. Los mismos documentos que revisaron en sólo 108 días para autorizarle a Pfizer la comercialización por vía de emergencia.
Si te has puesto tres dosis puedes irte de vacaciones a NYC como ser humano responsable. Pero necesitas cuatro para irte a Tel Aviv. En China no te consideran ser humano ni con tres ni con cuatro.
Con media dosis consigues una pauta completa si te han pinchado una incompleta primera vacuna. Pero necesitas doble dosis de refuerzo para una completa primera vacuna.
Exigen bozal para tomarte una hamburguesa de mierda en el McDonalds pero no para tomarte un café en el Bar Paco de tu barrio. En Madrid los niños juegan con mascarilla al fútbol y en Estocolmo o en Miami no llevan ni bozal al colegio.
A todas estas arbitrariedades políticas las denominan el consenso científico. Pero de científico tienen lo mismo que el Gobierno de España de intelectual o de honesto.
Es simple interés político y económico, con las adhesiones habituales de las ovejitas hacia su pastor ideológico. Así es como los plandemistas se ponen un bozal, se encierran en su casa o se inoculan el maná en forma de suero evitando el Apocalipsis vírico. La Plandemia es esto. Conozcan el percal:



Y es que como vemos el peligro de la Plandemia no radica tanto en su objetivo primario – control político y profit financiero – como en la reacción pasiva o esquizofrénicamente irracional del ciudadano. La polarización ideológica llega al uso de un bozal inservible o a una terapia preventiva que ni previene ni salva una sola vida que no estuviera ya a salvo. La acalorada discusión no lo es respecto al mérito científico o racional de las imposiciones políticas, sino al hecho de cuestionar el consenso político-sanitario. Eres mi enemigo porque te atreves a contradecir las estupideces que vomita mi líder político.
Rozamos ya la distopía, con el Reloj del Fin del Mundo casi en la media noche. Y no, aquí no hablamos del riesgo atómico ni tampoco del más moderno asustaviejas globalista: La climatología del planeta tierra. Aquí el riesgo real es el de la convivencia rota e irrecuperable. La frustración exacerbada y la violencia social fomentada desde las Instituciones. Desde quienes controlan la opinión, las armas y a las masas. El riesgo verdadero y en todas las épocas, va ligado siempre a la implosión final del colectivismo, se llame comunista, socialista o socialdemócrata.
Con barra libre para criminalizar a negacionistas desde los medios de comunicación en donde escribidores del BOE compiten por soltar la más agresiva amenaza, yendo de la recaudatoria multa al socialista exterminio, el Reloj avanza unos segundos hacia la medianoche. Con partidos políticos y sus alimañas violentando a menores que se niegan a la imposición lingüística en su formación libre y humana, el Reloj sigue avanzando. Con ciudadanos que aplauden alarmas ilegales y el exterminio de ancianos en residencias, el segundero esta ya próximo. Cuando el pensamiento colectivo- mágico y estúpido- acaba imponiéndose a la lógica racional del individuo que observa y experimenta, el Reloj siempre acaba señalando las 12 en punto.
Tic, tac. Tic, tac.
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