#sólo queda vox

We´ll always have Paris. Con esta frase se despedía Bogart de su amante Ilsa en la célebre Casablanca. Un toque de romántica melancolía que se ha convertido en referencia para los que buscan en el refugio del placentero recuerdo la forma de afrontar la dura realidad. Siempre nos quedará París como consuelo de un bonito pasado ya disfrutado. El anciano que afronta su última etapa en la maratón de la vida, mira al adolescente y piensa : <<los 70 años que he cumplido, yo ya los he vivido. Tú, jovencito, los vivirás…o no los vivirás. Buena suerte en tu camino. >>

Y sí, los jovencitos de hoy en día van a necesitar mucha suerte. Con una Europa entrando en mortal barrena y una España absolutamente destruída, para los que tenemos un cierto recorrido vital siempre nos quedará París, pero a los que deben mirar hacia delante ¿ Qué es lo que les quedará cuando el socialismo lo haya contaminado todo? Pues según dicen por ahí, sólo les queda VOX.

VOX, el partido de los recursos ante el Constitucional defendiendo la libertad porque todavía cree en las instituciones, sigue sin creer en los individuos. A fin de cuentas como Podemos o la PSOE son otra facción política de la democracia socialista aunque no tengan muy claro lo de la realpolitik, que practican todos los demás partidos. Por eso su actividad anti-socialismo nace y muere en el hemiciclo. Y por eso su defensa de las libertades de los españoles describe siempre el mismo recorrido: De la denuncia en sede parlamentaria al recurso judicial. Y de ahí al llanto en redes sociales. Pero sólo queda VOX.

Casi dos años protegiéndonos frente a los totalitarios plandemistas y los niños siguen llevando el inservible bozal. Continúan las PCRs, las restricciones y las amenazas. Pero sólo queda VOX.

Desde el gobierno, desde las televisiones, desde todas las instituciones se tacha al no inoculado de criminal, de alimaña, se pide su exterminación si no se pliega a la mentira. Lo hacen cada día sin que jueces o fiscales pongan fin a esta maniobra de hostigamiento y promoción de la violencia contra los enemigos de la sociedad. Sin que ningún político de cualquier formación salga a decir BASTA. Pero sólo queda VOX.

Se posicionan contrarios a la inoculación obligatoria (¡ Como si desde nuestro Estado de Derecho fuera concebible otra cosa !) para que luego su referente médico, el diputado Steegmann, insulte y trate de coaccionar a los negacionistas como otro totalitario cualquiera. Pero sólo queda VOX.

Presentan recurso contra la ilegal alarma y se regocijan por la sentencia favorable como cerditos revolcados en fresco barrizal. Y da lo mismo que ya hayamos soportado todos los atropellos o que Sánchez nos recuerde que volverá a imponer su voluntad cuando le dé la gana. Victoria contra el gobierno y aplauso. ¿Veis como sólo queda VOX?

Recurren el indulto ilegal a secesionistas y malversadores que ya mueven sus lorzas en libertad mientras preparan el siguiente golpe. Pero sólo queda Vox.

Recurren sin éxito el archivo judicial del Delcygate, con la PSOE saltándose una euroorden y colaborando en la introducción de maletines para pagos y gratificaciones del gobierno terrorista bolivariano. Todo bien legitimado desde el Poder Judicial que mira hacia otro lado. Lo hemos intentado, otra vez será. Sólo queda VOX.

Con la invasión inmigrante para beneficio de políticos y oligarcas mientras los españoles asumen el coste y experimentan la violencia, aparece algún tweet hablando de las sacrosantas fronteras y la soberanía del ciudadano. Y luego seguirán todos entrando y los pájaros cantando. Pero sólo queda VOX.

Aumenta el infierno fiscal, el latrocinio político, se multiplican paguitas, chiringuitos, echan humo las puertas giratorias, el Gobierno de España se levanta cada día pensando en qué prohibir, en qué confiscar…Pero sólo queda VOX.

Y ahora la casta decide colocar a sus jueces-marioneta poniendo fin a la libertad de los españoles para siempre, y toda la reacción se reduce a un lloriqueo en televisiones y redes sociales quejándose del bullying que le hacen los demás niños en el Congreso. Pero sólo queda VOX.

Algunos dirán que la matemática electoral limita la capacidad de VOX. Algo evidente. Y que si careces de poder absoluto no puedes cambiar el rumbo del país. Pero el individuo -la verdadera minoría- sólo carece de poder cuando obedece sumisamente a la mayoría. Ante las injusticias de un Gobierno totalitario no podemos postrarnos pasivos y acobardados, esperando que esa mayoría de ciudadanos que funciona con incentivos perversos y adoctrinamiento continuo, renuncie a sus inmerecidos privilegios y abrace lo correcto. La libertad no depende nunca del voto de la mayoría. No puede dejarse al azar de unas elecciones, esperar que no haya confabulación para colocar a jueces-marioneta o creer que los que ni pestañean a la hora de sacrificar ancianos o inocular a menores, no van a adulterar también los procesos electorales. ¿Qué no haría un socialista por mantenerse en el Poder?

El espíritu humanista que guía nuestra conciencia nos conduce al principio básico que debe presidir cualquier estructura social. Es el Principio de Liberación bajo el cual todos nos reconocemos el derecho a repeler la tiranía, la arbitrariedad y la incompetencia de un Gobierno que te esclaviza y te anula como ser humano. Nadie duda que los miembros de VOX creen en libertades y en una Administración neutral sometida a la ciudadanía. Nadie pone en duda su capacidad para señalar la tiranía, arbitrariedad e incompetencia del Gobierno. Pero como Partido dependiente de un proceso político manipulado, que expulsa a sus millones de votantes de la sociedad para luego estabularlos y ordeñarlos, VOX se limita a esperar el cambio. ¿Pero un cambio de qué? ¿De Régimen? ¿ Alcanzar una mayoría en solitario imposible? ¿La simple implosión de la PSOE para crear una maquiavélica coalición con el Partido Popular que hoy le escupe en la cara?

Estamos asistiendo a la culminación del proyecto social-comunista en donde la opresión y el latrocinio se convierten en la normalidad de un sistema organizado absolutamente para ese fin. Alcanzado ya este punto, votar a Pedro o votar a Pablo es irrelevante.

Ahora bien, la resistencia ciudadana contra el totalitarismo sí provoca un cambio de escenario en el que ya no es tan sencillo mirar hacia otro lado amenazando con las metafóricas guillotinas. Cuando pasamos del hemiciclo a la calle – de quejarnos de la ley en abstracto a no soportar el atropello concreto- el Sistema sólo puede manifestarse como lo que verdaderamente es: Una banda organizada imponiendo la violencia y la coacción.

Si los vecinos se plantan ante la invasión inmigrante de sus barrios, si los comerciantes dicen no a la intervención política de sus negocios, si los ciudadanos no ceden a la coacción político-sanitaria ni a la confiscación de sus patrimonios para sufragar el despilfarro ¿ Dónde se situará VOX? ¿Con los rebeldes o con las instituciones corrompidas que han creado esos rebeldes?

Juntémonos todos los negacionistas y todos los vacunados a los que prometieron el Covid Cero y la vuelta a la normalidad a través de Pfizer y de Moderna. Juntémonos sin autorizaciones, delante de Ferraz y de Génova arrojando los bozales hasta sepultar las sedes. Aquí se acaba la plandemia -gritemos- porque así lo decide cada legítimo individuo autodeterminando su vida y su salud frente a dictadorzuelos de la mentira que sólo generan muerte y destrucción. Pidamos el cierre de cada chiringuito y la recuperación de cada euro malgastado. La clausura de cada prestación ineficiente. No financiemos la orgía de despilfarro socialista ni un minuto más, ni un euro extra. Si rompemos el recibo del IBI delante del Ayuntamiento, si no pagamos los impuestos revolucionarios de circulación o de autopistas. Si colapsamos la burocracia con millones de recursos, quejas, denuncias, solicitudes. Si no enviamos a nuestros hijos embozalados a que reciban adoctrinamiento ni costeamos a los adoctrinadores y titiriteros del Régimen, ¿Dónde se situará VOX?

¿Somos para Abascal, Olona, de los Monteros, Ortega o Monasterio súbditos del Estado que deben obediencia al mandato arbitrario y a la institución corrupta o somos individuos defendiendo nuestras libertades y la lealtad inquebrantable a Occidente y a España?

No, amigos. Estamos solos contra todos. Pero somos los buenos. Los que pertenecemos al lado correcto de esta distopía socialista. Nosotros no somos los que queremos destruir la Administración sino rescatarla. Y para ello hay que expulsar a todos los que no respetan ni los principios básicos de la convivencia, ni tampoco la verdadera naturaleza de sus cargos. Los Sánchez, Casado y Feijoo son los que deben someterse a la única realidad que no es ni legislable ni discutible: El individuo con su vida y sus libertades. El Estado moderno y todas las Constituciones de Occidente existen únicamente para defender a ese individuo de los Sánchez, Casado y Feijoo. Organicémonos desde la sociedad civil, protestemos sin descanso, desobedezcamos todas las arbitrariedades contra nuestras conciencias y nuestras vidas y no paremos hasta que tengamos un Gobierno real, un sistema justo y unas leyes respetables.

Y sí, seguramente sea cierto que para los que no quieren sacrificar nada, para los que no se atreven a defenderse, para todos a los que siempre les quedará París, su única esperanza es VOX. Sólo queda VOX…

¿Pero quedará España?

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