JOHNNY GET YOUR GUN

Como los más leídos sabrán, la damnatio memoriae era la forma usada por el senado romano para cancelar el recuerdo de un ex mandatario o de un enemigo de la nueva casta al mando. Se borraba la existencia del señalado destruyendo cualquier edificio o documento vinculados a su mandato, prohibiéndose también toda referencia a su persona. En época moderna la práctica ha sido de común uso en los regímenes socialistas: el nazionalsocialista, el stalinista y por supuesto el de la PSOE en España. La memoria histérica de Zapatero y de Sánchez tiene tanto de damnatio memoriae como de totalitarismo revisionista. Nos encontramos aquí con el socialismo haciendo lo que el socialismo hace: destruir, censurar, perseguir y por supuesto convertir los esquemas financieros y electorales con los que se lucran, en cruzadas de corrección política y moralina progre.

En Estados Unidos donde se practica la cancelación cultural a todo lo americano y occidental, llevan meses de persecución esquizofrénica y violenta contra el anterior mandatario, al que no perdonan que sus decisiones ejecutivas buscaran favorecer los intereses de empresas y ciudadanos en vez de los de la agenda globalista. Llevan a cabo en la otrora tierra de las libertades una represión política y policial propia de repúblicas bolivarianas, es decir, bananeras. Propia de regímenes comunistas de hambruna y genocidio, con la STASI invadiendo domicilios y violentando ciudadanos.

Al presidente Trump le ha tocado redada del FBI. Después de dos procesos fallidos de destitución y procesamiento, después de que la mayor maquinaria propagandística de la historia de la humanidad volcara todos sus esfuerzos en hacerle bullying político, mediático y social, ahora intentan impedir que vuelva a presentarse a una reelección. Por lo civil o por lo criminal.

Y aquí la presunción de inocencia recae siempre sobre el mandatario -sobre Trump – porque la falsedad y la conspiración son el modus operandi habitual del Poder. Antes del primer impeachment, el FBI conocía la no existencia de vínculos criminales entre la candidatura de Trump y el gobierno de Putin. Y pese a ello pusieron en marcha el circo mediático. Todos y cada uno de los castuzos del partido demócrata desgañitándose al grito de ¡Rusia!, ¡Putin!, ¡Fraude Electoral! ¡guau, guau, guau! delante de las cámaras, declaraban luego al investigador federal que no tenían ni pruebas, ni sospechas ni absolutamente nada que sostuviera la existencia de la supuesta trama rusa. Pero el circo político y mediático seguía con la función.
Lo intentaron luego con las manifestaciones y disturbios delante del Congreso en donde varios fulanos disfrazados fueron invitados a colarse en el edificio, desenfundando sus móviles y disparando fotos en los despachos y salas. Los mismos que financian, alientan, controlan y señalan a los terroristas del Black Lives Matter las ciudades a incendiar, los negocios que deben ser vandalizados, a los ciudadanos que deben asaltar y asesinar…ahora nos hablaban de golpe de estado, rebelión y todos esos tipos criminales insuperables en malignidad y castigo, por ir contra el sacrosanto sistema de dominación; el Estado socialdemócrata.

Usadas ya esas balas, ahora toca lo de la destrucción y ocultación de papeles presidenciales junto a todo lo demás que el Deep State quiera añadir al expediente criminal del señor Trump. Saldrán los testimonios de ex empleados y asesores hablando de cómo Trump robaba hasta los candelabros del despacho oval. Y por supuesto ya tenemos fotos con documentos flotando sobre los retretes de la CasaBlanca o sobre cualquier edificio, oficina, parador o posada, donde Trump haya estado.

Lo patético no es la campaña que impulsan los bárbaros para deshacerse de competidores y de opositores, sino que siga habiendo millones de androides que se crean todas estas patrañas para párvulos y tullidos cerebrales. En España probablemente los bufones de la comedia subvencionada harán chistes sobre el tema. Y desde los editoriales nos dirán que además de machista, misógino, racista y grave peligro para la paz mundial, Donald Trump destruye el Patrimonio Nacional, los expedientes supersecretos y hasta los papeles de Panamá.
Y si el nuevo guión de la campaña difamatoria también falla, si no consiguen evitar que Trump vuelva a la carrera presidencial, pues ya sabemos que siempre les quedará una bala en la recámara. Y sí, me refiero a lo que me refiero. No hay que ser conspiranoico ni asustaviejas; basta con recordar la clase de gentuza que son los bárbaros. Desalmados inoculando a niños sustancias inservibles e inestables para prevenir virus que no les afectan. Desalmados aplicando triajes a ancianos para dejarlos morir ahogados mientras miles de camas hospitalarias permanecían vacías. La misma gentuza que monta una guerra junto al sátrapa de las estepas para probar las pistolas, cargarse Occidente y construir la nueva sociedad siguiendo las especificaciones del globalismo, la media luna y el partido comunista chino.
Esta gente va sin frenos porque el pastel económico y político merece el sacrificio de unas cuantas vidas de ciudadanillos occidentales. O la de Trump. ¿ Y qué va a hacer el pueblo americano al respecto? Pues no lo tenemos claro. Quizás se calle cobardemente como el pueblo europeo o a lo mejor se rebela como hacen los pueblos que conocen y defienden sus libertades.
Lo que sí sabemos es lo que hará el partido republicano: Lloriquear por redes sociales y pedir el voto para corregir estos atropellos criminales. Como la oposición en España, como los ciudadanos españoles, no harán absolutamente nada.

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